ENCONTRAR EL CAMINO CORRECTO

sveneric

Reproducido con autorización del Dai Shihan Sveneric Bogsater.

“Encuentra el Camino Correcto” palabras dichas por nuestro Sôke Dr. Masaaki Hatsumi en un día memorable de abril de 1994. Fue el segundo día de abril, el mismo día de la muerte de Takamatsu Toshitsugu, el mentor del Sôke, durante una de las muchas fantásticas lecciones en Budô, en las que el Sôke estaba enseñando tanto movimientos físicos como temas profundos del interior. Muchas cosas importantes fueron dichas ese día acerca de religiones, justicia, paz y amor. Fue sobre la vida misma. De entre todos los temas importantes de aquel día, fue una oración de cuatro palabras la que se quedó grabada en mi subconsciente, descansando ahí y de tiempo en tiempo flotando hacia mi consciencia, diciéndome cada vez algo más, dándome una razón para examinar una vez más mis metas como persona y especialmente como persona que practica las artes marciales. Estas palabras fueron como pueden comprender “encuentra el camino correcto”.

En este breve artículo compartiré algunas cosas que yo creo que son el “camino correcto” para un artista marcial.

El estudio original de las artes marciales involucra un aprendizaje muy intenso del arte de vivir. Hoy lamento decir que las artes marciales, particularmente en Occidente, solo reconocen el aspecto externo de las artes más que el interno, para atraer más gente, quienes pueden contentarse con la pura satisfacción y protagonismo del poder personal y darse importancia. Este tipo de entrenamiento de una sola vía, usualmente no pasa de ser un simple entretenimiento y espectáculo.

Es una actitud hacia las artes marciales, el demostrar solo apariencia física y presumir, con técnicas más o menos espectaculares cuya intención es únicamente el impresionar, descuidando el cultivo de la contemplación, compasión y respeto. Esto hace que el arte sea un arte pero solo en de nombre.

Los que buscan realmente las artes marciales muy probablemente se encuentren perdidos, dejados totalmente solos para identificar por la apariencia, el lado externo, lejos de la verdad del arte marcial real y por tanto, nunca son capaces de vivir el núcleo de su verdadero ser. Cuando tú comprendas la verdadera naturaleza de las artes marciales, estarás totalmente consciente de que las auténticas enseñanzas prohíben menospreciar, herir o destruir a cualquier criatura viviente, sin mencionar el tomar una vida humana. Es una de las ironías de nuestro tiempo que el entrenamiento de artes marciales, que evolucionó a través de los siglos en un sistema enfocado en la ética, fuerza moral y la correcta manera de vivir, hoy en día sea conducido en términos de meras técnicas y trucos de pelea, como un medio para fines destructivos, en vez de un fin en sí mismo.

Personalmente, creo que en algún punto de nuestro propio entrenamiento alcanzaremos un lugar en el tiempo donde la elección sea nuestra; saltar a la oscuridad de nuestro propio ego, donde podemos jugar un rol, pretender ser un maestro; o abrirnos a la luz universal y a la enseñanza donde los corazones están abiertos y pulsando positivamente con vida. La pregunta es cómo estamos entrenando. No es para capturar un montón de técnicas y términos técnicos, y la misión debe ser siempre el abrir nuestras mentes y nuestros corazones a la verdadera esencia del Budô –el arte de la vida. Debemos tener en mente que las técnicas que recibimos como estudiantes durante periodos de entrenamiento son solo información básica, algo que solo tenemos como un préstamo de nuestro maestro. Es prestado; las técnicas no son nuestras. Y técnicas prestadas son materia de ignorancia cuando solo simulamos la manera en que otros las interpretan.

Sin embargo, es necesario progresar en la etapa inicial de nuestro entrenamiento. Pero prestarse de otros es solo aceptable hasta cierta etapa. Si el propósito es la imitación, el resultado es claramente nada más que una réplica y ese es el final. Nada habrá florecido fresco de nuestros corazones.

Por tanto, es importante ir más allá de lo prestado, ir más allá de la réplica para traspasar nuestros miedos. Y para nuestro deseo de conocimiento espiritual, podríamos encontrar el verdadero conocimiento que es intuitivo y más allá de nuestro intelecto. Cuando alcancemos tal momento, si lo alcanzamos, algo habrá pasado. No es algo resultado del razonamiento o la lógica, es algo más, y algo vital, que solo puede ocurrir cuando vivimos nuestras vidas al máximo y en armonía. Si aspiramos a ser buscadores serios en el camino del arte marcial hacia el verdadero conocimiento debemos permitirle tomarse un tiempo, y darnos cuenta que debemos abrirnos y aprender el arte de la entrega, para ir más allá de nuestra vida egocéntrica. Si no estamos preparados para hacerlo, será mejor ni siquiera empezar a andar en el camino; tal camino sería torcido y nos engañaría. El conocimiento verdadero viene de nuestro corazón, lo que sentimos es real y si solo nos enfocáramos en el modo correcto de vivir y obtuviéramos el correcto entendimiento de la vida, las cosas vendrían a nosotros, sea que las queramos o no. Solo un arte sin maña es el que puede dar a luz a un arte real. Un arte real está basado en lo espiritual; no tiene ambiciones ni condiciones. Es libre como el aire en el cielo. Esto no es algo que se pueda transferir por la enseñanza o por solo palabras. Para estar listos para seguir el camino marcial, debemos absorber el conocimiento que será transmitido de maestro a estudiante a través de años de estudio y práctica de las artes marciales. Nosotros en Bujinkan tenemos la grata fortuna de tener la transmisión directa de nuestro Sôke, quien heredó las nueve escuelas de las que consiste Bujinkan Budô, en la línea de varios cientos de grandes maestros que estuvieron antes. Esto es algo de lo que debemos estar orgullosos y que debemos proteger con nuestra lealtad.

Un verdadero camino es también un camino de obligación. Tal como el Sôke escribió en una edición de Sanmyaku: “Para que los humanos vivan adecuadamente, deben obedecer las leyes”. Y él nos transmitió las 5 reglas (preceptos) del dôjô. Es algo tan importante hoy como lo fue siempre.

Solo da una mirada a tu alrededor, donde sea vemos pobreza, drogas en todas sus formas, y violencia. La violencia nos rodea actualmente. Violencia hacia los niños y dirigida hacia los ancianos. La violencia se comete de muchas formas y usualmente ocurre a plena luz del día. Por lo tanto, de reglas hay necesidad, la ley es aún necesaria hoy en día, en todos los grupos y sociedades.

Nosotros que practicamos artes marciales, nosotros que clamamos seguir el camino verdadero del artista marcial no podemos buscar la fama, fortuna o ilusiones personales.

No, nosotros debemos cumplir nuestras responsabilidades, nuestros deberes en todo momento y no debemos quedarnos prisioneros en una casa de espejos. Si somos capaces de vivir así, no termina ahí; no es el final del camino. Es el comienzo de un proceso sin término de progreso personal, crecimiento y transformación espiritual. Alcanzar el verdadero camino es primero que nada deshacerse de todos nuestros apegos, prejuicios, egoísmo y de nuestra avaricia. Y quizá más importante es renunciar a la noción destructiva de que nuestro cuerpo, mente y espíritu son algo separado.

También tenemos que descubrir el vacío desde donde la intuición nace para ser capaces de alcanzar ese lugar dentro de nosotros, donde el cuerpo, la mente y el espíritu bailan como uno solo. Es un proceso largo donde la lógica no tiene lugar. La realidad fundamental siempre se manifiesta más allá de los linderos de la lógica. Cuando seguimos el camino podemos empezar a mirar a nuestro mundo de manera diferente.

Nos daremos cuenta que al momento en que nuestra mente entra a un estado de absoluta libertad, libertad de toda la presión o sentimiento externo o interno, y no tenemos anhelo de nada, experimentamos una sincronicidad consciente con todas las actividades de nuestra vida diaria.

Esto creo que puede ser el verdadero secreto, el misterio de las artes marciales. Es también un camino sin retorno. Una vez que hayamos dado nuestro primer paso en el camino, debemos siempre seguirlo sin mirar atrás. La mente que crea un cielo también crea un infierno. La única fuente de todo malentendido y confusión somos tú y yo.

Los varios cientos de maestros y nuestro actual Sôke son con su profundo entendimiento y conocimiento, guías y ayudantes a lo largo del camino. Debemos aceptar su ayuda y asistencia seriamente con mente abierta y un cálido y acogedor corazón. Si tratamos su guía de esta manera, es realmente una guía y ayuda para que todos nosotros encontremos el correcto y verdadero camino de un artista marcial. Esto es un arte de vivir una vida llena, correcta y rica, una vida en armonía contigo mismo y con todo lo que te rodea. Espero que hayas entendido hasta el momento que un camino verdadero no es una de miles de técnicas o algún tipo de pelea orientada al enfrentamiento. No creo en la actitud del Budô que desafortunadamente está tan ampliamente difundida: “Vencer a alguien por la fuerza o con armas letales”.

El verdadero Budô es para mí simplemente para procurar vivir mi vida bien y para alcanzar un dominio mayor. Me gustaría terminar este artículo con algo que escribió Sun Tzu. Está dirigido a todos los que viven la ilusión de que los valores técnicos y, por tanto, un largo número de formas y técnicas son la esencia del arte marcial. También está dirigido para aquellos que no se dan cuenta o no quieren apreciar el valor del Kihon Happô (o para aquellos que creen que lo conocen), así como para aquellos que tienen una ’necesidad’ constante de nuevas formas y técnicas más y más difíciles. Y por último, para aquellos que creen que estar avanzados:

“Los tonos musicales son solo cinco, pero sus melodías son muy numerosas para contarlas. Los colores básicos son solo cuatro, pero sus combinaciones son ilimitadas. Los sabores son solo cinco, pero su mezcla es de tal variedad que resulta no tener fin. En una batalla, las fuerzas son solo dos, la regular y la especial, pero sus combinaciones son infinitas, y nadie puede comprenderlas todas”.

Cuando nuestra creencia y nuestra confianza alcanzan un estado maduro, nuestro ojo escondido de pronto se abre. Mirando hacia adentro, hacia lo que siempre ha estado ahí. Entonces cuando somos capaces de sentir lo que creíamos que no era nada, en realidad era la misma esencia de la enseñanza. No presté especial atención cuando el Sôke dijo ese día esas cuatro palabras “Encuentra el camino correcto”; en ese momento en particular no significaron nada. Pero en algún lugar en mi subconsciente empezó a crecer y con el tiempo abrió mi ojo oculto y me permitió ver lo que considero es el camino correcto de un artista marcial. Fue un despertar, créanme, y les puedo asegurar que estoy preparado para seguir ese camino hasta el final de mis días.

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