Mes: julio 2015

DINERO (お金)

okane

Hay aquellas personas que parecen hablar y escribir sobre el Budô como si las formas marciales estuvieran por encima de lo mundano y sucio del comercio: artes seguidas por su gozo estético y muy divorciadas de cualquier pensamiento impuro de dinero. Esta es una noción casi completamente ridícula. El funcionamiento de un dôjô no está exento de gastos. Hay algunos locales propios que incurren en gastos de luz, agua, arbitrios, impuestos, como cualquier edificación que se dedique a una actividad. Si el espacio es alquilado o tomado con un préstamo o hipoteca, será necesario recaudar los fondos cada mes para honrar esas deudas. Algunas áreas de formación se encuentran en locales o instalaciones públicas o semipúblicas y es por lo que los gastos se reducen al mínimo. Pero es extremadamente inusual que alguien vaya a tener acceso a un dôjô que sea “gratis”. (*)

Además, es irresponsable sugerir que la propia práctica Budô es barata. Cuando empecé en el Budô a finales de los años sesenta, los mejores uniformes de judo o karate estaban a un costo menor que el precio que ahora se puede llegar a pagar por el cinturón de un uniforme. Incluso entonces, había gastos en equipo de entrenamiento, viajes por prácticas especiales, tarifas por visitar profesores o seminarios – todos estos gastos caben esperarse como parte de la formación en el Budô. Y en muchos casos, el profesor puede estar gastando la totalidad o parte de sus ingresos para su instrucción, por lo que tendrá cuotas asignadas para eso también. A modo de vocabulario, las cuotas mensuales para la formación se llaman Gessha (月謝) en japonés. El dinero pagado por seminarios o instructores invitados suelen ser cortésmente llamados Sharei (謝礼) u O-rei (お礼), ambos significan “gracias”, con la implicación de que el agradecimiento es en la forma de una remuneración.

Algunos estarán desilusionados – incluso sorprendidos – que los sensei de artes marciales ganen algún dinero a través de su enseñanza. Las personas pueden tener una visión idealizada del maestro de Budô. A menudo prefieren pensar que él está motivado en su totalidad por un amor hacia el arte y el sincero deseo de transmitirlo y ¿por qué profanar todo el asunto por el dinero? En algunos dôjô, el sensei participa de esta farsa. Los honorarios se deslizan discretamente debajo de la puerta o de otra manera indirecta y todo el asunto de las cuotas se menciona únicamente de forma oblicua en todo caso. Por supuesto, hay otros lugares, donde el dinero parece ser el único objetivo del maestro. Todos los precios se ponen arriba en la pared como un menú, como si uno estuviera en un almuerzo.

En un dôjô serio, por lo general hay un compromiso entre la mentalidad financiera y la del guerrero asceta que está más allá de las preocupaciones de mal gusto o lucro. Pero el dinero es siempre un factor. Siempre ha sido así. Durante la época feudal, había instructores profesionales de las artes marciales. Se les pagaba bien como contratistas independientes o recibían un estipendio por su enseñanza como una parte del sueldo del señor a quien servían. Mucho se ha hablado del supuesto hecho de que el samurai estaba “Por encima” del dinero y en realidad le estaba prohibido llevarlo o usarlo. La clase guerrera fue prohibida en varios momentos de la historia japonesa de participar en el comercio. Pero, por supuesto, recibía un sueldo, por lo general en forma de estipendio. Sin embargo, esta imagen del samurai y su desdén por el dinero es muy fuerte, incluso entre los japoneses modernos. Esto sin duda, contribuyó a la suposición de que un cumplimiento sincero del Budô implica que uno nunca debe preocuparse por el dinero.

El dinero se convierte en un problema y un obstáculo para el dôjô cuando se convierte en la principal preocupación – cuando ello y no la perfección de la técnica son lo fundamental. Hay aquellos maestros que miran el Budô u otras artes combativas asiáticas como un negocio y lo abordan desde ese punto de vista. Las decisiones sobre el tipo de clases, sobre los horarios, sobre a quién se le permitirá entrenar; cuando éstas se basan en obtener un beneficio, otras consideraciones que deben ser más importantes, tienden a ser dejadas de lado o descuidadas. La enseñanza, ya sea en un jardín de infantes o en un taller de cerámica o en un dôjô lleno de Budokas, no es un trabajo normal. Incluso si uno está bien pagado, la motivación para enseñar a otros, para el intercambio de conocimientos, debe emanar de un estímulo más profundo. Debes de ser capaz de determinar con bastante rapidez si esto está presente en un Sensei. Es imposible ocultar el propio entusiasmo por enseñar a otros; es igualmente difícil de ocultar si la motivación real está haciendo un beneficio a uno.

(*) Como toda regla, siempre hay excepciones. Existen “maestros” que enseñan gratis o casi gratis, con la finalidad de atraer adeptos, gente que les haga sentirse admirados y respetados, que le llenen el “ego”.

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KOKYÛ HÔ (Ejercicios Respiratorios)

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El ciclo de la inhalación y la exhalación tiene efectos fisiológicos en nuestro cuerpo, está relacionada con la coordinación y la aplicación de la energía (Ki), y casi todo tipo de práctica de meditación en diversas culturas reconocen una relación entre la respiración y la fisiología de la atención, es decir, el estado mental. La respiración es fundamental para el Budô.

Respiramos en un ciclo dual (Kyojitsu), alternándolo continuamente a través de nuestras acciones. Nuestro control de volumen de aire inhalado y exhalado y la tasa de respiración, tienen diferentes efectos sobre el sistema digestivo, circulatorio, hormonal, nervioso y excretor. Esto influye directa e indirectamente en nuestras condiciones psicológicas, mentales y espirituales, cambiando el tipo, volumen, orientación y dimensión de la imagen y el pensamiento.

Si alguna vez te has concentrado en hacer alguna tarea pequeña, pero importante, como por ejemplo enhebrar una aguja, te habrás dado cuenta de que tu respiración se detiene o casi se detiene mientras estás en el punto crítico. Durante los períodos de intensa concentración, la respiración involuntariamente se detiene. El acróbata, atleta y pintor inconscientemente contienen la respiración cuando el primero camina por la cuerda floja, el segundo preparándose para lanzar una jabalina, o el tercero en dibujar una línea muy fina y precisa. Cuando nos esforzamos para empujar un coche de una zanja, contenemos la respiración momentáneamente mientras aplicamos la fuerza. Todos estos son ejemplos de cómo se utiliza la respiración para apoyar y aumentar la técnica y afectar el estado mental (en este caso, la concentración y esfuerzo).

Otro ejemplo de la conexión entre la respiración y el estado mental se observa en las personas en un estado emocional excitado como el miedo o la ira – su respiración es diferente. A su vez, simplemente respirando profundamente durante unos minutos puede ayudar a cambiar su estado mental. La comprensión de la respiración puede ayudar en gran medida la aplicación técnica de la fuerza en el combate, pero igual de importante puede ayudar a mantener un estado mental estable durante la acción.

Existen fuentes de información sobre la respiración en el Budô, prácticas de meditación budista, la literatura tántrica y el yoga. Algunos son prácticas, mientras que otros son esotéricas y a menudo difícil de entender, pero todas ellos comienzan con una comprensión básica de la mecánica de la respiración.

Hay dos métodos básicos de respiración:

  • Fukushiki Kokyû Hô (Respiración Abdominal), donde el abdomen se expande durante las respiraciones.
  • Kyoshiki kokyû  Hô (Respiración en el Pecho), donde el pecho se expande durante las respiraciones.

¿Cuál es la manera natural de respirar? Un recién nacido respira desde el abdomen, no desde el pecho. Una persona sana respira de manera uniforme y profundamente, mientras que una persona enferma respira superficial y rápidamente. Una persona asustada respira de un modo diferente que una en calma. La tensión, la ansiedad y el miedo motivan a respirar más desde el pecho.

La Respiración Abdominal (Fukushi Kokyû) es el método primario más usado en el estudio del Budô, Zen y otras prácticas de meditación.

La respiración abdominal tiene cuatro beneficios principales:

  1. Mejora la eficiencia de la respiración,
  2. Tiene un efecto calmante sobre la mente,
  3. Baja el centro de gravedad del cuerpo (que crea superior estabilidad) y
  4. Aumenta la capacidad de generar la fuerza de los músculos.

La respiración en el pecho (Kyoshiki kokyû) no debe ser ignorada. Hay aplicaciones de respiración en el pecho dependiendo de las circunstancias. Por ejemplo, es posible que desee convertirse dinámicamente inestable al ser lanzado por un adversario para aumentar la fuerza de rotación por el cual él pueda lanzarlo en su turno. Varias combinaciones de los dos tipos de respiración se utilizan de diferentes maneras en las artes marciales.

En Bujinkan Budô Taijutsu los ejercicios respiratorios son enseñados, en el primer tomo de nuestra programación  llamado Ten Ryaku no Maki (El Libro del Cielo) que detallo a continuación:

SHIN KOKYÛ HÔ SANADEN (Tres Respiraciones Profundas)

Shomen Kokyû Hô

Nos situamos en posición de Seiza no Kamae, inhalamos aire al tiempo que movemos cabeza y hombros suavemente hacia atrás tanto como se pueda, seguidamente sacamos el aire moviendo la cabeza y hombros hacia el frente utilizando el peso de nuestro cuerpo para soltar el máximo de aire posible.

Seiza Sayû Shin Kokyû

Nos situamos en la posición de Seiza no Kamae y giramos la cara a la derecha y tiramos del hombro derecho atrás, inspirando. Dejando caer el hombro derecho, giramos la cara al frente expulsando el aire completamente. Hacemos lo mismo hacia la izquierda. Repetimos ocho veces.

Shinten Shin Kokyû

Nos sentamos en el suelo con las piernas extendidas por delante del cuerpo, intentamos mantener las piernas juntas durante todo el ejercicio. Extendemos los brazos sobre las piernas y paralelas al suelo. Desde esta posición, estiramos los brazos hacia los lados e inhalamos. Exhalamos doblando el cuerpo hacia adelante, intentando tocar los dedos de los pies. Es importante mantener la espalda recta y la mirada al frente. Esta acción nos ayudará a soltar el aire de los pulmones. Repetimos ocho veces.

Tomado del Libro Introducción a Bujinkan, del Shihan Juan R. Rodríguez