ENCONTRAR EL CAMINO CORRECTO

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Reproducido con autorización del Dai Shihan Sveneric Bogsater.

“Encuentra el Camino Correcto” palabras dichas por nuestro Sôke Dr. Masaaki Hatsumi en un día memorable de abril de 1994. Fue el segundo día de abril, el mismo día de la muerte de Takamatsu Toshitsugu, el mentor del Sôke, durante una de las muchas fantásticas lecciones en Budô, en las que el Sôke estaba enseñando tanto movimientos físicos como temas profundos del interior. Muchas cosas importantes fueron dichas ese día acerca de religiones, justicia, paz y amor. Fue sobre la vida misma. De entre todos los temas importantes de aquel día, fue una oración de cuatro palabras la que se quedó grabada en mi subconsciente, descansando ahí y de tiempo en tiempo flotando hacia mi consciencia, diciéndome cada vez algo más, dándome una razón para examinar una vez más mis metas como persona y especialmente como persona que practica las artes marciales. Estas palabras fueron como pueden comprender “encuentra el camino correcto”.

En este breve artículo compartiré algunas cosas que yo creo que son el “camino correcto” para un artista marcial.

El estudio original de las artes marciales involucra un aprendizaje muy intenso del arte de vivir. Hoy lamento decir que las artes marciales, particularmente en Occidente, solo reconocen el aspecto externo de las artes más que el interno, para atraer más gente, quienes pueden contentarse con la pura satisfacción y protagonismo del poder personal y darse importancia. Este tipo de entrenamiento de una sola vía, usualmente no pasa de ser un simple entretenimiento y espectáculo.

Es una actitud hacia las artes marciales, el demostrar solo apariencia física y presumir, con técnicas más o menos espectaculares cuya intención es únicamente el impresionar, descuidando el cultivo de la contemplación, compasión y respeto. Esto hace que el arte sea un arte pero solo en de nombre.

Los que buscan realmente las artes marciales muy probablemente se encuentren perdidos, dejados totalmente solos para identificar por la apariencia, el lado externo, lejos de la verdad del arte marcial real y por tanto, nunca son capaces de vivir el núcleo de su verdadero ser. Cuando tú comprendas la verdadera naturaleza de las artes marciales, estarás totalmente consciente de que las auténticas enseñanzas prohíben menospreciar, herir o destruir a cualquier criatura viviente, sin mencionar el tomar una vida humana. Es una de las ironías de nuestro tiempo que el entrenamiento de artes marciales, que evolucionó a través de los siglos en un sistema enfocado en la ética, fuerza moral y la correcta manera de vivir, hoy en día sea conducido en términos de meras técnicas y trucos de pelea, como un medio para fines destructivos, en vez de un fin en sí mismo.

Personalmente, creo que en algún punto de nuestro propio entrenamiento alcanzaremos un lugar en el tiempo donde la elección sea nuestra; saltar a la oscuridad de nuestro propio ego, donde podemos jugar un rol, pretender ser un maestro; o abrirnos a la luz universal y a la enseñanza donde los corazones están abiertos y pulsando positivamente con vida. La pregunta es cómo estamos entrenando. No es para capturar un montón de técnicas y términos técnicos, y la misión debe ser siempre el abrir nuestras mentes y nuestros corazones a la verdadera esencia del Budô –el arte de la vida. Debemos tener en mente que las técnicas que recibimos como estudiantes durante periodos de entrenamiento son solo información básica, algo que solo tenemos como un préstamo de nuestro maestro. Es prestado; las técnicas no son nuestras. Y técnicas prestadas son materia de ignorancia cuando solo simulamos la manera en que otros las interpretan.

Sin embargo, es necesario progresar en la etapa inicial de nuestro entrenamiento. Pero prestarse de otros es solo aceptable hasta cierta etapa. Si el propósito es la imitación, el resultado es claramente nada más que una réplica y ese es el final. Nada habrá florecido fresco de nuestros corazones.

Por tanto, es importante ir más allá de lo prestado, ir más allá de la réplica para traspasar nuestros miedos. Y para nuestro deseo de conocimiento espiritual, podríamos encontrar el verdadero conocimiento que es intuitivo y más allá de nuestro intelecto. Cuando alcancemos tal momento, si lo alcanzamos, algo habrá pasado. No es algo resultado del razonamiento o la lógica, es algo más, y algo vital, que solo puede ocurrir cuando vivimos nuestras vidas al máximo y en armonía. Si aspiramos a ser buscadores serios en el camino del arte marcial hacia el verdadero conocimiento debemos permitirle tomarse un tiempo, y darnos cuenta que debemos abrirnos y aprender el arte de la entrega, para ir más allá de nuestra vida egocéntrica. Si no estamos preparados para hacerlo, será mejor ni siquiera empezar a andar en el camino; tal camino sería torcido y nos engañaría. El conocimiento verdadero viene de nuestro corazón, lo que sentimos es real y si solo nos enfocáramos en el modo correcto de vivir y obtuviéramos el correcto entendimiento de la vida, las cosas vendrían a nosotros, sea que las queramos o no. Solo un arte sin maña es el que puede dar a luz a un arte real. Un arte real está basado en lo espiritual; no tiene ambiciones ni condiciones. Es libre como el aire en el cielo. Esto no es algo que se pueda transferir por la enseñanza o por solo palabras. Para estar listos para seguir el camino marcial, debemos absorber el conocimiento que será transmitido de maestro a estudiante a través de años de estudio y práctica de las artes marciales. Nosotros en Bujinkan tenemos la grata fortuna de tener la transmisión directa de nuestro Sôke, quien heredó las nueve escuelas de las que consiste Bujinkan Budô, en la línea de varios cientos de grandes maestros que estuvieron antes. Esto es algo de lo que debemos estar orgullosos y que debemos proteger con nuestra lealtad.

Un verdadero camino es también un camino de obligación. Tal como el Sôke escribió en una edición de Sanmyaku: “Para que los humanos vivan adecuadamente, deben obedecer las leyes”. Y él nos transmitió las 5 reglas (preceptos) del dôjô. Es algo tan importante hoy como lo fue siempre.

Solo da una mirada a tu alrededor, donde sea vemos pobreza, drogas en todas sus formas, y violencia. La violencia nos rodea actualmente. Violencia hacia los niños y dirigida hacia los ancianos. La violencia se comete de muchas formas y usualmente ocurre a plena luz del día. Por lo tanto, de reglas hay necesidad, la ley es aún necesaria hoy en día, en todos los grupos y sociedades.

Nosotros que practicamos artes marciales, nosotros que clamamos seguir el camino verdadero del artista marcial no podemos buscar la fama, fortuna o ilusiones personales.

No, nosotros debemos cumplir nuestras responsabilidades, nuestros deberes en todo momento y no debemos quedarnos prisioneros en una casa de espejos. Si somos capaces de vivir así, no termina ahí; no es el final del camino. Es el comienzo de un proceso sin término de progreso personal, crecimiento y transformación espiritual. Alcanzar el verdadero camino es primero que nada deshacerse de todos nuestros apegos, prejuicios, egoísmo y de nuestra avaricia. Y quizá más importante es renunciar a la noción destructiva de que nuestro cuerpo, mente y espíritu son algo separado.

También tenemos que descubrir el vacío desde donde la intuición nace para ser capaces de alcanzar ese lugar dentro de nosotros, donde el cuerpo, la mente y el espíritu bailan como uno solo. Es un proceso largo donde la lógica no tiene lugar. La realidad fundamental siempre se manifiesta más allá de los linderos de la lógica. Cuando seguimos el camino podemos empezar a mirar a nuestro mundo de manera diferente.

Nos daremos cuenta que al momento en que nuestra mente entra a un estado de absoluta libertad, libertad de toda la presión o sentimiento externo o interno, y no tenemos anhelo de nada, experimentamos una sincronicidad consciente con todas las actividades de nuestra vida diaria.

Esto creo que puede ser el verdadero secreto, el misterio de las artes marciales. Es también un camino sin retorno. Una vez que hayamos dado nuestro primer paso en el camino, debemos siempre seguirlo sin mirar atrás. La mente que crea un cielo también crea un infierno. La única fuente de todo malentendido y confusión somos tú y yo.

Los varios cientos de maestros y nuestro actual Sôke son con su profundo entendimiento y conocimiento, guías y ayudantes a lo largo del camino. Debemos aceptar su ayuda y asistencia seriamente con mente abierta y un cálido y acogedor corazón. Si tratamos su guía de esta manera, es realmente una guía y ayuda para que todos nosotros encontremos el correcto y verdadero camino de un artista marcial. Esto es un arte de vivir una vida llena, correcta y rica, una vida en armonía contigo mismo y con todo lo que te rodea. Espero que hayas entendido hasta el momento que un camino verdadero no es una de miles de técnicas o algún tipo de pelea orientada al enfrentamiento. No creo en la actitud del Budô que desafortunadamente está tan ampliamente difundida: “Vencer a alguien por la fuerza o con armas letales”.

El verdadero Budô es para mí simplemente para procurar vivir mi vida bien y para alcanzar un dominio mayor. Me gustaría terminar este artículo con algo que escribió Sun Tzu. Está dirigido a todos los que viven la ilusión de que los valores técnicos y, por tanto, un largo número de formas y técnicas son la esencia del arte marcial. También está dirigido para aquellos que no se dan cuenta o no quieren apreciar el valor del Kihon Happô (o para aquellos que creen que lo conocen), así como para aquellos que tienen una ’necesidad’ constante de nuevas formas y técnicas más y más difíciles. Y por último, para aquellos que creen que estar avanzados:

“Los tonos musicales son solo cinco, pero sus melodías son muy numerosas para contarlas. Los colores básicos son solo cuatro, pero sus combinaciones son ilimitadas. Los sabores son solo cinco, pero su mezcla es de tal variedad que resulta no tener fin. En una batalla, las fuerzas son solo dos, la regular y la especial, pero sus combinaciones son infinitas, y nadie puede comprenderlas todas”.

Cuando nuestra creencia y nuestra confianza alcanzan un estado maduro, nuestro ojo escondido de pronto se abre. Mirando hacia adentro, hacia lo que siempre ha estado ahí. Entonces cuando somos capaces de sentir lo que creíamos que no era nada, en realidad era la misma esencia de la enseñanza. No presté especial atención cuando el Sôke dijo ese día esas cuatro palabras “Encuentra el camino correcto”; en ese momento en particular no significaron nada. Pero en algún lugar en mi subconsciente empezó a crecer y con el tiempo abrió mi ojo oculto y me permitió ver lo que considero es el camino correcto de un artista marcial. Fue un despertar, créanme, y les puedo asegurar que estoy preparado para seguir ese camino hasta el final de mis días.

SIGNIFICADO DE LA PALABRA “BUDÔ”

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Literalmente es el camino o vía marcial. El erudito y filósofo japonés del siglo XIX Aizawa Yasushi (1782-1863), diferenció Bugei de Budô de la siguiente manera: “Las artes de la espada, la lanza, el arco y montar a caballo son Bugei o Bujutsu; conocimientos de etiqueta y honor, para preservar el camino del caballero, luchar por la moderación, y así convertirse en baluarte del estado, es Budô”.

Y es muy simple, el Budô reúne las capacitaciones del Bujutsu con la caballerosidad del guerrero, la ética, el comportamiento, la filosofía del combate, de la vida y la muerte, todo este compendio se puede describir con sólo esta palabra. Aunque según dicen los historiadores este término se usaba en el período Edo (1603-1868), hoy día se usa para referirse a las artes marciales japonesas en modo genérico. Se llegó a popularizar en la era Taishô (1112-25), era que es considerada como un período de movimiento liberal conocido comúnmente en Japón como “Democracia Taishô”. El Budô no indica que arte es más efectivo, más vistoso o más comercial, eso no existe, no hay un arte mejor ni peor, eso siempre depende del estudiante, del empeño y dedicación del practicante, de estar bien consigo mismo. Lo importante es el buen aprendizaje, adquirir conocimientos, sabiduría. Este aprendizaje implica no sólo el buen funcionamiento de las técnicas, además engloba toda una tradición filosófica en la que pone el énfasis en el desarrollo interior.

El buen ejemplo del Bushidô es en este caso, el Camino del Guerrero que se forja de forma externa e interna. La filosofía del Budô en nuestros días es muy clara: Es un arte marcial que no tiene enemigo externo, sólo el enemigo interno, el “camino de la violencia debe ser evitado”.  La idea no es competir, sino encontrar el equilibrio y la habilidad en uno mismo; acrecentando la formación física y mental, para lograr la unión del cuerpo, la mente y el espíritu, estableciéndolo como la herramienta vital para ser mejor persona.

(Extracto del libro “Budô No Tane, Semillas de Budô” del Shihan Jordi Pagès)

DINERO (お金)

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Hay aquellas personas que parecen hablar y escribir sobre el Budô como si las formas marciales estuvieran por encima de lo mundano y sucio del comercio: artes seguidas por su gozo estético y muy divorciadas de cualquier pensamiento impuro de dinero. Esta es una noción casi completamente ridícula. El funcionamiento de un dôjô no está exento de gastos. Hay algunos locales propios que incurren en gastos de luz, agua, arbitrios, impuestos, como cualquier edificación que se dedique a una actividad. Si el espacio es alquilado o tomado con un préstamo o hipoteca, será necesario recaudar los fondos cada mes para honrar esas deudas. Algunas áreas de formación se encuentran en locales o instalaciones públicas o semipúblicas y es por lo que los gastos se reducen al mínimo. Pero es extremadamente inusual que alguien vaya a tener acceso a un dôjô que sea “gratis”. (*)

Además, es irresponsable sugerir que la propia práctica Budô es barata. Cuando empecé en el Budô a finales de los años sesenta, los mejores uniformes de judo o karate estaban a un costo menor que el precio que ahora se puede llegar a pagar por el cinturón de un uniforme. Incluso entonces, había gastos en equipo de entrenamiento, viajes por prácticas especiales, tarifas por visitar profesores o seminarios – todos estos gastos caben esperarse como parte de la formación en el Budô. Y en muchos casos, el profesor puede estar gastando la totalidad o parte de sus ingresos para su instrucción, por lo que tendrá cuotas asignadas para eso también. A modo de vocabulario, las cuotas mensuales para la formación se llaman Gessha (月謝) en japonés. El dinero pagado por seminarios o instructores invitados suelen ser cortésmente llamados Sharei (謝礼) u O-rei (お礼), ambos significan “gracias”, con la implicación de que el agradecimiento es en la forma de una remuneración.

Algunos estarán desilusionados – incluso sorprendidos – que los sensei de artes marciales ganen algún dinero a través de su enseñanza. Las personas pueden tener una visión idealizada del maestro de Budô. A menudo prefieren pensar que él está motivado en su totalidad por un amor hacia el arte y el sincero deseo de transmitirlo y ¿por qué profanar todo el asunto por el dinero? En algunos dôjô, el sensei participa de esta farsa. Los honorarios se deslizan discretamente debajo de la puerta o de otra manera indirecta y todo el asunto de las cuotas se menciona únicamente de forma oblicua en todo caso. Por supuesto, hay otros lugares, donde el dinero parece ser el único objetivo del maestro. Todos los precios se ponen arriba en la pared como un menú, como si uno estuviera en un almuerzo.

En un dôjô serio, por lo general hay un compromiso entre la mentalidad financiera y la del guerrero asceta que está más allá de las preocupaciones de mal gusto o lucro. Pero el dinero es siempre un factor. Siempre ha sido así. Durante la época feudal, había instructores profesionales de las artes marciales. Se les pagaba bien como contratistas independientes o recibían un estipendio por su enseñanza como una parte del sueldo del señor a quien servían. Mucho se ha hablado del supuesto hecho de que el samurai estaba “Por encima” del dinero y en realidad le estaba prohibido llevarlo o usarlo. La clase guerrera fue prohibida en varios momentos de la historia japonesa de participar en el comercio. Pero, por supuesto, recibía un sueldo, por lo general en forma de estipendio. Sin embargo, esta imagen del samurai y su desdén por el dinero es muy fuerte, incluso entre los japoneses modernos. Esto sin duda, contribuyó a la suposición de que un cumplimiento sincero del Budô implica que uno nunca debe preocuparse por el dinero.

El dinero se convierte en un problema y un obstáculo para el dôjô cuando se convierte en la principal preocupación – cuando ello y no la perfección de la técnica son lo fundamental. Hay aquellos maestros que miran el Budô u otras artes combativas asiáticas como un negocio y lo abordan desde ese punto de vista. Las decisiones sobre el tipo de clases, sobre los horarios, sobre a quién se le permitirá entrenar; cuando éstas se basan en obtener un beneficio, otras consideraciones que deben ser más importantes, tienden a ser dejadas de lado o descuidadas. La enseñanza, ya sea en un jardín de infantes o en un taller de cerámica o en un dôjô lleno de Budokas, no es un trabajo normal. Incluso si uno está bien pagado, la motivación para enseñar a otros, para el intercambio de conocimientos, debe emanar de un estímulo más profundo. Debes de ser capaz de determinar con bastante rapidez si esto está presente en un Sensei. Es imposible ocultar el propio entusiasmo por enseñar a otros; es igualmente difícil de ocultar si la motivación real está haciendo un beneficio a uno.

(*) Como toda regla, siempre hay excepciones. Existen “maestros” que enseñan gratis o casi gratis, con la finalidad de atraer adeptos, gente que les haga sentirse admirados y respetados, que le llenen el “ego”.

KOKYÛ HÔ (Ejercicios Respiratorios)

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El ciclo de la inhalación y la exhalación tiene efectos fisiológicos en nuestro cuerpo, está relacionada con la coordinación y la aplicación de la energía (Ki), y casi todo tipo de práctica de meditación en diversas culturas reconocen una relación entre la respiración y la fisiología de la atención, es decir, el estado mental. La respiración es fundamental para el Budô.

Respiramos en un ciclo dual (Kyojitsu), alternándolo continuamente a través de nuestras acciones. Nuestro control de volumen de aire inhalado y exhalado y la tasa de respiración, tienen diferentes efectos sobre el sistema digestivo, circulatorio, hormonal, nervioso y excretor. Esto influye directa e indirectamente en nuestras condiciones psicológicas, mentales y espirituales, cambiando el tipo, volumen, orientación y dimensión de la imagen y el pensamiento.

Si alguna vez te has concentrado en hacer alguna tarea pequeña, pero importante, como por ejemplo enhebrar una aguja, te habrás dado cuenta de que tu respiración se detiene o casi se detiene mientras estás en el punto crítico. Durante los períodos de intensa concentración, la respiración involuntariamente se detiene. El acróbata, atleta y pintor inconscientemente contienen la respiración cuando el primero camina por la cuerda floja, el segundo preparándose para lanzar una jabalina, o el tercero en dibujar una línea muy fina y precisa. Cuando nos esforzamos para empujar un coche de una zanja, contenemos la respiración momentáneamente mientras aplicamos la fuerza. Todos estos son ejemplos de cómo se utiliza la respiración para apoyar y aumentar la técnica y afectar el estado mental (en este caso, la concentración y esfuerzo).

Otro ejemplo de la conexión entre la respiración y el estado mental se observa en las personas en un estado emocional excitado como el miedo o la ira – su respiración es diferente. A su vez, simplemente respirando profundamente durante unos minutos puede ayudar a cambiar su estado mental. La comprensión de la respiración puede ayudar en gran medida la aplicación técnica de la fuerza en el combate, pero igual de importante puede ayudar a mantener un estado mental estable durante la acción.

Existen fuentes de información sobre la respiración en el Budô, prácticas de meditación budista, la literatura tántrica y el yoga. Algunos son prácticas, mientras que otros son esotéricas y a menudo difícil de entender, pero todas ellos comienzan con una comprensión básica de la mecánica de la respiración.

Hay dos métodos básicos de respiración:

  • Fukushiki Kokyû Hô (Respiración Abdominal), donde el abdomen se expande durante las respiraciones.
  • Kyoshiki kokyû  Hô (Respiración en el Pecho), donde el pecho se expande durante las respiraciones.

¿Cuál es la manera natural de respirar? Un recién nacido respira desde el abdomen, no desde el pecho. Una persona sana respira de manera uniforme y profundamente, mientras que una persona enferma respira superficial y rápidamente. Una persona asustada respira de un modo diferente que una en calma. La tensión, la ansiedad y el miedo motivan a respirar más desde el pecho.

La Respiración Abdominal (Fukushi Kokyû) es el método primario más usado en el estudio del Budô, Zen y otras prácticas de meditación.

La respiración abdominal tiene cuatro beneficios principales:

  1. Mejora la eficiencia de la respiración,
  2. Tiene un efecto calmante sobre la mente,
  3. Baja el centro de gravedad del cuerpo (que crea superior estabilidad) y
  4. Aumenta la capacidad de generar la fuerza de los músculos.

La respiración en el pecho (Kyoshiki kokyû) no debe ser ignorada. Hay aplicaciones de respiración en el pecho dependiendo de las circunstancias. Por ejemplo, es posible que desee convertirse dinámicamente inestable al ser lanzado por un adversario para aumentar la fuerza de rotación por el cual él pueda lanzarlo en su turno. Varias combinaciones de los dos tipos de respiración se utilizan de diferentes maneras en las artes marciales.

En Bujinkan Budô Taijutsu los ejercicios respiratorios son enseñados, en el primer tomo de nuestra programación  llamado Ten Ryaku no Maki (El Libro del Cielo) que detallo a continuación:

SHIN KOKYÛ HÔ SANADEN (Tres Respiraciones Profundas)

Shomen Kokyû Hô

Nos situamos en posición de Seiza no Kamae, inhalamos aire al tiempo que movemos cabeza y hombros suavemente hacia atrás tanto como se pueda, seguidamente sacamos el aire moviendo la cabeza y hombros hacia el frente utilizando el peso de nuestro cuerpo para soltar el máximo de aire posible.

Seiza Sayû Shin Kokyû

Nos situamos en la posición de Seiza no Kamae y giramos la cara a la derecha y tiramos del hombro derecho atrás, inspirando. Dejando caer el hombro derecho, giramos la cara al frente expulsando el aire completamente. Hacemos lo mismo hacia la izquierda. Repetimos ocho veces.

Shinten Shin Kokyû

Nos sentamos en el suelo con las piernas extendidas por delante del cuerpo, intentamos mantener las piernas juntas durante todo el ejercicio. Extendemos los brazos sobre las piernas y paralelas al suelo. Desde esta posición, estiramos los brazos hacia los lados e inhalamos. Exhalamos doblando el cuerpo hacia adelante, intentando tocar los dedos de los pies. Es importante mantener la espalda recta y la mirada al frente. Esta acción nos ayudará a soltar el aire de los pulmones. Repetimos ocho veces.

Tomado del Libro Introducción a Bujinkan, del Shihan Juan R. Rodríguez

POBRE SENSEI

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En la (tradicional) comunidad de artes marciales, parece que hay una tendencia preocupante, es decir; por alguna razón inexplicable un gran segmento de la gente cree realmente que los maestros de artes marciales que se ganan la vida mediante la enseñanza, se han consumido por la codicia. De hecho, el consenso general parece ser que es de esperar que un maestro de artes marciales tradicionales deba tomar un voto de pobreza con el fin de estar centrado en la formación y la enseñanza. No estoy seguro exactamente dónde se originó esta mentira, pero tengo la sensación de que muchas personas que se sienten de esta manera, probablemente han tenido una clase gratis en su propio camino por las artes marciales. Es decir, se han podido entrenar sin tener que pagar los honorarios del dojo porque han ‘trabajado al lado con Sensei’ o eran incapaces de pagar las clases, por lo que Sensei tuvo compasión de ellos y les enseñó de forma gratuita, o bien de gorra sin ningún concepto de la realidad. Ah!, sí, eso último pica un poco, ¿no? Mi opinión personal es: Los que nunca se han sacrificado, nunca van a apreciar o entender el sacrificio de otros.

Antes de continuar, quiero ser muy claro. En mi carrera como profesor de artes marciales, he enseñado a estudiantes de forma gratuita, yo he renunciado por completo a las cuotas cuando el estudiante estaba en tiempos difíciles. Incluso ahora, todavía doy becas a los que siento lo merecen. Mi única condición es que el estudiante continúe entrenando, y cuando sean capaces de comenzar a pagar por sus clases, que voluntariamente lo hagan. Y… ¿adivina qué? Me he quemado un par de veces; es decir, que no siempre siguen adelante con su parte del acuerdo, pero no es ninguna sorpresa realmente, después de todo, la gente es gente. La mayoría de la gente va a hacer lo correcto, pero siempre hay algunos que se sienten con derecho; es decir, cuando alguien recibe algo a cambio de nada, va a empezar a apreciarlo menos y esperar más.

¿Eso me impidió ayudar a aquellos que lo necesitan? De ningún modo. Siempre voy a ayudar a los que siento merecedores; si ellos no muestran el aprecio a través del compromiso y la dedicación a mí, el dojo, y nuestro arte…  o si optan por no hacer lo correcto y pagar más adelante, es su defecto de carácter, no el mío. Como profesor puedo mostrar a mis alumnos el camino, y les puedo guiar incluso personalmente, pero no voy a arrastrarlos por ese camino. La actitud correcta de la obligación y agradecimiento (Giri 義理) tiene que venir desde dentro y tiene que ser genuinamente manifestada sin persuasión.

Así que, ¿Qué pasa con el profesor de artes marciales de tomar un voto de pobreza? ¿No es la marca de un verdadero Sensei? ¡NO! Eso es un error pensar que se ha propagado y se transmite sin ningún sentido de origen. ¿Por qué entonces tenemos que pagar los honorarios de capacitación, incluso cuando el profesor afirma que él no enseña por el dinero, sino por el amor al arte?

Ajá! la pregunta correcta! Nunca podremos pagar a nuestros maestros por el conocimiento y la experiencia que nos imparten; eso no tiene precio! Nosotros pagamos los honorarios de capacitación para apoyar nuestro dojo y nuestro Sensei; eso es. Los honorarios de capacitación van hacia los gastos del dojo como el alquiler, hipoteca, servicios públicos, seguros, equipo, etc. Si hay algo que sobra, puede servir para promover la formación y la educación marcial de su profesor a través de seminarios, talleres, o incluso viajes de actualización. Su profesor probablemente ha pasado la mayor parte de su vida y gastado miles de dólares en capacitarse, sobre todo si su maestro reside en Japón… esto puede llegar a ser muy  caro! No se puede comprar el favor o la instrucción especial o la formación de habilidades avanzadas de un PROFESOR LEGÍTIMO, pero puedes hacer tu parte para reducir la carga y ayudar a asegurar que siempre tendrás un lugar para entrenar por el apoyo que das a tu dojo.

ADVERTENCIA: Si todavía estás leyendo, gracias; pero ten cuidado, la siguiente parte es de contacto total; los guantes guardados. Si te ofendes con facilidad, te animo a dejar de leer aquí.

Aún aquí? Bueno.

Si tu eres uno de aquellos estudiantes que se sienten que se merece instrucción libre porque tienes ‘ya pagadas tus cuotas o porque ayudas a Sensei en el dojo’ entonces eres parte del problema y ​​debes volver a evaluar exactamente por qué te crees que eres tan especial que sientes que es perfectamente aceptable que los demás lleven tu carga económica. Si no eres uno de esos, ¡fantástico! tú conoces al tipo de persona a la que me refiero y hay por lo general al menos uno en cada dojo; aquellos que también a última hora no cumplen con el pago de sus cuotas o no asisten a los eventos de capacitación y simplemente dejar de entrenar para “ahorrar dinero” en ciertos momentos durante el año, para cubrir otros gastos irrelevantes.

Si eres el tipo de estudiante que permite o incluso esperas que tu Sensei pague para que asistas a eventos de capacitación con el fin de ampliar tus conocimientos, entonces eres parte del problema.

¿Significa esto que todo el que acepta ayuda, becas, o tarifas de descuento son tacaños desagradecidos y gorrones? Por supuesto que no! Sólo se aplica a aquellos que desarrollan un falso sentido de derecho… a los que sienten que se merecen todo gratis.

¿Significa esto que todo el mundo siempre debe pagar para entrenar? Eso depende del profesor. De hecho, sé que varios profesores altamente cualificados que se niegan a aceptar el pago, y que está perfectamente bien, porque estos maestros tienen estándares muy altos, y exigen a sus estudiantes contribuir de otras maneras. Cuando vas a un negocio, tienda, restaurante, tú pagas, yo pago, todos pagan. Nada es gratis!. Igual es en el dojo. Quítate de la mente esa imagen que tu Sensei es un asceta o agente de caridad.

Eso es todo. Paga tus cuotas. Si eres uno de los que tiene la suerte de recibir el favor a través del pago de cuotas reducidas, da las gracias de vez en cuando y no pienses que tu profesor lo toma por sentado; deja saber a tu profesor que aprecias lo que hace, y por encima de todo… no olvides que aún tienes deudas que pagar. Si no estás seguro de cómo, a continuación, consulta con tu Sensei, estoy seguro de que te guiará en la dirección correcta, después de todo, eso es lo que hace.

(Traducido del Articulo de Gary Parker)

LA VERDADERA MOTIVACIÓN NACE DEL CORAZÓN

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Desde mis primeros años en el mundo del entrenamiento marcial, fue mi meta ser verdaderamente bueno. Para lograr esa meta, entrené en las técnicas físicas tres veces más duro que un estudiante normal. Dediqué tres veces el esfuerzo mental normal en llegar a una comprensión viva de las artes marciales. Invertí tres veces la cantidad normal de dinero que la mayoría de los estudiantes hubiera invertido, para obtener la visión profunda que necesitaba. Entrené fanática y constantemente y me hice fuerte. Y así como encontré la fuerza que había buscado, sin embargo y curiosamente, descubrí una nueva forma sutil de debilidad en mí.

Busqué rápidamente las raíces de esta suspicaz debilidad. Pero parecía que nunca conseguía llegar al fondo de la cuestión. Estaba verdaderamente perdido. No obstante, creí firmemente en la validez de las enseñanzas de la tradición marcial que sustenta mi arte, así que era seguro que mi entrenamiento constante me conduciría eventualmente  a la iluminación que buscaba. Simplemente seguí entrenando. Seguí adelante.

Un día, un enemigo insidioso e invisible atacó, y me encontré luchando contra una enfermedad grave que se había fijado dentro de mi cuerpo. Sabía en mi corazón, que estaba haciendo frente a una situación de supervivencia tan peligrosa, que el resultado sería literalmente la vida o la muerte. Simplemente estar de pie y derecho me requería una cantidad enorme de energía. Ocasionalmente, mi visión fallaba totalmente. Luché para recuperar mi salud durante cinco años. A veces, las demandas eran tan grandes que pensaba que la muerte sería un camino mucho más fácil que la vida.

En las profundidades de ese período oscuro, descubrí que mi fuerza anterior, la energía marcial vital y viril que trabajé tan duro para cultivar, era de hecho una fuerza falsa. Mi energía anterior dependió enteramente de mi buen estado de salud. Cuando mi salud comenzó a declinar, mi energía comenzó a desaparecer con ella. El poder que es en el mejor de los casos condicional ó temporal no es energía verdadera para nada. Es simplemente la ilusión de la energía.

A pesar de mi condición debilitada, mantuve mi entrenamiento en las artes del guerrero. Nunca paré. Lentamente, comencé a recuperar mi salud. Eventualmente, me recuperé de la enfermedad que me ató por cinco años de mi vida. Mirando atrás, en mi período de enfermedad y recuperación, me di cuenta que siempre había seguido en mi entrenamiento, no importa cuál fuere mi condición, no importa qué tan débil ó desganado me sintiera.

De esta experiencia, aprendí el valor del entrenamiento constante; ajustando los métodos, el paso, y el foco para sintonizar mi cuerpo y mi mente, sin importar el estado de mi salud mental ó física. Ahora sé, que en el entrenamiento constante, hay una serie de etapas de desarrollo apropiadas para todas las etapas de la vida. Hay una manera apropiada de entrenar cuando se es joven y vigoroso. Hay una manera apropiada de entrenar cuando se incorporan los años avanzados de su vida. Hay una manera apropiada de entrenar cuando se está enfermo, y hay una manera apropiada de entrenar cuando parece que ningún tipo de entrenamiento es el adecuado. Incluso hacer frente a la muerte, en el ocaso de la vida, es una forma de entrenamiento; la mayoría de la gente queda atrapada entre su miedo a la muerte y sus esperanzas de inmortalidad. Aceptar lo inevitable de la muerte como algo natural en ese momento, es una forma de entrenamiento para el guerrero.

El entrenamiento constante, adaptando siempre la meta a los medios actuales, es la única manera de cultivar la fuerza verdadera que supera todas las limitaciones.

Cinco años de lucha con la enfermedad, me condujeron a desechar cualquier preocupación por valores comparativos de lo que otros calificarían convencionalmente como fuerza versus debilidad, velocidad versus lentitud. En el esquema más magnífico de cosas, de los niveles de visión divinos más altos, la última forma de fuerza es un concepto totalmente relativo. Aprendí el poder de lo “natural y la adaptación de la técnica” como una forma más alta de fuerza que supera la fuerza convencional de la energía física cruda o aún del poder mental que es tan a menudo la única cosa enseñada en escuelas convencionales de artes marciales. En el período de entrenamiento, puede venir un tiempo en que se encuentren frustrados y disgustados con lo que sienten como su propia estupidez. No puede hacer  las técnicas en forma correcta. Su entrenamiento no parece ir de la manera en que desea. Considero este período de depresión absolutamente necesario para el propio crecimiento. El sentido de  frustración y de constricción conduce a la brecha que se necesita para el adelanto. Como una serpiente que lucha para cambiar su piel, de modo que pueda crecer más, el artista marcial debe pasar también estas etapas inevitables de mutación para poder crecer.

Sin embargo, este período de mudanza, puede ser peligroso. Debido a la frustración experimentada por esa barrera actual en el entrenamiento, no importa cuál sea, se puede ser una víctima fácil de seducir por el resto de los sistemas marciales, porque las técnicas parecerán repentinamente más deseables o más encantadoras que el propio sistema. Así como a un niño siempre le gustan más los juguetes de otro niño, es una debilidad común para los estudiantes de nuestro arte, alcanzar un punto de “muy duro para seguir” y mirar repentinamente a los otros artes marciales como forma de distracción. Cualquier otra cosa parece repentinamente muy buena. Utilice su compromiso constante para superar esos períodos difíciles. Siga adelante. Por otra parte, sin embargo, es por supuesto necesario darse cuenta que no todos están destinados a ser Maestros de este arte. Se debe saber la diferencia entre un período difícil como parte del proceso del crecimiento, y la lucha sin sentido de una meta inalcanzable. Si las sensaciones de frustración y constricción duraran por diez años, es quizás sabio re evaluar su compromiso. Quizás éste, no es el arte para usted, después de todo.

Entrene desde el principio con un corazón sincero dirigido por una motivación apropiada. Es insustancial trabajar en un arte marcial con la mera intención de juntar tantas técnicas como sea posible. Esta forma de concentración constante, por supuesto hace caer la energía disponible para la observación. El entrenamiento para acumular experiencia sin conocimiento, producirá solamente a un erudito marcial; alguien que no es no más que un catálogo andante de técnicas, sin corazón verdadero.

Dr. Masaaki Hatsumi Soke

 

SÔKE (宗家)

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Hay mucha confusión sobre el uso de este término por occidentales, que puede tener diferentes connotaciones pero casi siempre quieren expresar lo mismo. Líder, heredero o principal jefe de familia de un estilo, tradición o escuela de artes marciales japonesas también llamadas Kôryû.

Este título ha cambiado a lo largo de los siglos en Japón sobre todo entre los practicantes occidentales de artes marciales de Japón y la aplicación de esta. Durante el periodo Tokugawa, el término Sôke llegó a referirse a la cabeza de la familia de los linajes artísticos no marciales: Como la ceremonia del Té (Chadô) o el Kadô arreglos florales o vía de las flores etc. Sôke o el sistema Ieomoto fueron desarrollados en Japón para designar una tradición.

Durante la incesante época de guerras del siglo XVI, el Bushi o guerrero no desarrolló un sistema de Sôke, ya que habría sido muy complicado para un maestro de maestros retener técnicas secretas permanentemente para los estudiantes los cuales podrían ser detenidos e interrogados en cualquier momento durante la batalla, además, los Ryû o escuelas tradicionales de ese periodo no poseían cientos de técnicas ni gran cantidad de conceptos para enseñar (Muchos de estos sistemas expandieron su repertorio  tras los más de 250 años de paz de Tokugawa), de hecho muchas escuelas y estilos tradicionales salieron de campos de batalla o tras las guerras.

Aun así se conoce y se tienen fuentes fehacientes de que muchos estilos tradicionales Ryû han sido heredados y transmitidos mucho antes del periodo Tokugawa, un buen ejemplo lo tenemos en las escuelas de Bujinkan, que se remontan a cientos de años como es la Togakure Ryû de la cual hay información de que se remonta al siglo XII.

Curiosamente algunas artes marciales japonesas modernos empezaron a utilizar el sistema Sôke a principios del siglo XX.

El sufijo de la palabra Sôke, es decir Ke (家) tiene un significado específico en Japón. Desde los tiempos de Tokugawa, todas las familias japonesas (Ke家) han tenido que mantener registros oficiales (Koseki Tohon) y su abreviatura abstracta Koseki Shohon, con el gobierno local. En consecuencia, los no-japoneses no tienen una, (Ke家) registrada oficial, por lo que la idea de Sôke (宗家) no japonés sería ajeno a este sistema.

(Tomado del Libro “Bujinkan Elements” del Shihan Jordi Pagès)

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Has llegado al Blog de Bujinkan Perú, institución en el país a cargo del Shihan Juan Ramón Rodríguez Flores. Aquí compartiremos, pensamientos, experiencias y algunos conocimientos sobre el arte de Bujinkan Budô Taijutsu, así como de las actividades que Bujinkan Perú realiza a nivel nacional.

Bujinkan Perú  se origina a comienzos de los ’80, por gestión del Shihan Juan Ramón Rodríguez Flores quien era integrante Directivo de varias organizaciones a nivel nacional e internacional de artes marciales. Su inquietud por la docencia y la organización de estas disciplinas lo habían llevado a relacionarse con personas muy compenetradas a las artes marciales y es por intermedio de estas personas que llega a saber de que el Ninjutsu era un arte vivo, que no había desaparecido y toma contacto con Stephen K. Hayes para fundar en el Perú la Sociedad Bujinkan el 31 de Agosto de 1985.

20081006-taikai2008Posteriormente habiéndose desvinculado Stephen K. Hayes de la organización mundial de Bujinkan para abrir su propia escuela, el Shihan Juan Ramón Rodríguez Flores pasó a estar bajo la tutela del Shihan Peter Carlsson de Bujinkan Suecia y el patrocinio del Shihan Jordi Pagès de España, con la finalidad de mantenerse en el cauce original del Ninjutsu, cambiando el nombre de Sociedad Bujinkan a Bujinkan Perú Dôjô por estar mas acorde a las disposiciones legales del país y del Soke Masaaki Hatsumi. Actualmente el Shihan Juan Ramón Rodríguez Flores es discípulo del Shihan Pedro Fleitas Gonzales quién es su mentor en el arte de Bujinkan Budö Taijutsu.

Hoy en día, Bujinkan Perú Dôjô es la primera y más importante organización a nivel nacional dedicada a la auténtica enseñanza de la tradición guerrera conocida como Bujinkan Budô Taijutsu.